30 junio, 2022

¡Viraliza, que algo queda!

Desde el nacimiento de los primeros medios de comunicación de masas o sociales, coincidiendo con la aparición de la imprenta, hasta nuestros días, quien dedica un tiempo de su vida a construir un relato, sea oral o escrito, dirigido a un grupo más o menos numeroso de personas y con el ánimo indisimulado de influir en ellas opinando, informando, desinformando o entreteniendo de la manera que sea, lo que busca y desea son unas cotas de difusión del mismo lo más elevadas posible. Sea en forma de papel impreso, de ondas hertzianas, de ondas catódicas, de diodos led o de píxeles, la cosa es que quien se esfuerza y se toma su tiempo en contarnos algo, es que quiere llegar a alguien y provocar una o varias reacciones.

Con la reciente aparición de las redes sociales, nuestra forma de comunicar se ha democratizado, tanto a nivel personal o de usuario/a como profesional o de empresa/marca, desplazando lateralmente la antaño todopoderosa influencia de los medios tradicionales, un cambio en los hábitos y las acciones que han provocado una explosión en el uso de diferentes formatos para conseguir eso que llamamos alcance y que antes se solía relacionar con la fama, el éxito o cierta empatía generados todos ellos a partir del conocimiento social, lo que no siempre ha ido ligado al reconocimiento social.

Ya centrándonos en las marcas, su forma de comunicar ha vivido una gran transformación a lo largo de los últimos años. Entre otras cosas, porque su nueva estrategia de contenidos permite obtener beneficios a todos los agentes del proceso de oferta y compra de un producto o servicio. Además, en un mundo supersaturado de mensajes publicitarios, la apuesta por la creación de contenidos atractivos – marketing de contenidos – o el creciente interés de las marcas por valorizarse y/o revalorizarse – branded content – nos han inducido al uso de diferentes formatos en busca de lo que venimos hablando desde el comienzo: llegar a alguien e impactar en ese alguien. Y es ahí donde aparece el mundo editorial, el gráfico, el fotográfico, el audiovisual, el sonoro... Todo lo que vemos, leemos y/o escuchamos en las redes sociales y que ha sido elaborado con el ánimo de conseguir una serie de objetivos medibles. Ventas, por ejemplo. Pero hay más.

La prestigiosa publicación Good Rebels estableció, a finales del pasado año 2021, lo que consideraba que serían las principales tendencias sobre plataformas sociales para este 2022, y parece que hay una serie de cosas que los diferentes canales social media tienen bien claras, entre ellas, el impulso a creadores/as de contenidos, la apuesta decidida por el vídeo (en donde el formato vertical va abarcándolo todo a cada vez mayor ritmo), las nuevas opciones de compra o el aumento de la inversión publicitaria.

En cuanto al tipo de contenidos, los de corte social o relacionados con la RSE, los dirigidos al puro entretenimiento, en el otro extremo de la balanza y con el humor como bandera, o los contenidos caseros (en el sentido más amplio de la palabra) serán o ya están siendo los más demandados en este año ya mediado. Además, el audio, a través de los podcasts, y el vídeo serán predominantes frente a otro tipo de formatos. Debemos tener muy presente, para este último caso, la cada vez mayor apuesta de las marcas por Tik Tok o Twitch, por poner dos ejemplos. Y ahí es donde reinan  el formato vertical y el streaming, respectivamente!

Sobre el formato vertical, cuyo éxito se debe a la exitosa aparición de las stories y posterior alumbramiento de los reels, aún no está todo dicho, ya que su actual auge no es algo perecedero, por lo menos a corto y medio plazo, y ha de sorprendernos en el futuro más inmediato con alguna de las novedades que nos tiene preparado cierto canal social media adalid de todo lo que sea cuadrado.

Sobre el streaming, de gran apogeo gracias al éxito de diferentes cuentas de Youtube o Twitch que hacen su buena caja a cuenta de poner imagen a la palabra y a la persona o personas que las emiten, tampoco parece que vaya a brotar ninguna fuente de incertidumbre. Los 2,5 millones de espectadores/as de Ibai Llanos el pasado 25 de junio, con picos de casi 3,5 millones, ya lo dicen todo.

Y es que están por venir mejores tiempos, incluso que los actuales, para todos los formatos audiovisuales. Ojo al siguiente dato: se estima que cada vídeo publicado en Facebook acumula una media de algo más de 1800 interacciones, en tanto los carruseles de imágenes de Instagram no llegan a 400 interacciones, siendo este el tipo de contenido que acumula más reacciones en el feed frente a otros formatos.

En resumen, si una marca quiere darse a conocer para posicionarse frente a su competencia, o para mejorar su actual posición, o para lanzar nuevos productos o servicios o simplemente para revalorizarse, deberá apostar por el vídeo - bien sea en formato vertical para compartirlo como reel, lo plus de lo plus en viralización frente al feed y también frente a las stories, bien sean los directos en streaming – por el audio, en forma de podcasts promocionados o no, o por las infografías, otro de los formatos a tener muy en cuenta y sobre el que diferentes expertos aseguran que consigue alcances que triplican a los de las publicaciones más clásicas basadas en enlaces o en imágenes más o menos experienciales. ¡Y aquí lo dejamos!

26 mayo, 2022

¡Una de vídeos con mucha viralización, por favor! (La nueva película de PicNic sobre el mundo de las películas)

Haciendo un poquito de historia

Sin lugar a dudas, el mundo de la imagen – tanto fija como en movimiento – ha ido moldeando nuestra mente a lo largo de nuestras vidas, incluyendo en ello nuestra forma de entender, comprender y aprender, nuestras aficiones, intereses o espectativas, y todo aquello que conforma nuestra interpretación de la/s realidad/es.

Y esto no ha surgido de la nada ni en el nuevo siglo ni en el anterior, ya que viene ocurriendo así desde aquel lejano mes de junio de 1826 en el que Josep-Nicéphore Niépce, inventor francés, realizase la primera fotografía de la historia titulada Point de vue du Gras o Punto de vista desde Le Gras, obtenida con la utilización de una cámara oscura y una placa de peltre recubierta en betún (¡para que luego nos quejemos de los fallitos de nuestros más actuales medios tecnológicos!).

El primer autorretrato fotográfico data de 1839 (toma selfie), y la primera fotografía en color del año 1861, ¡para asombro de una sociedad decimonónica ya plenamente instalada en una inquebrantable fe en la ciencia y en las asombrosas posibilidades de todo tipo de novedades tecnológicas al servicio del progreso!

La primera película, esto es, la primera sucesión de imágenes en movimiento, llegó de la mano de los hermanos Lumière en el año 1895 con la filmación de la salida de los obreros de su fábrica en Lyon. De aquellas 16 imágenes necesarias para reproducir cada segundo de realidad capturada se pasó a 24 con la llegada del cine sonoro y a 30 (o más) con la más reciente aparición del cine digital.

¡Y llegó la tele (y el vídeo)!

Ya entrados en el siglo XX, concretamente en el año 1926, se pudo ver en Londres la primera emisión en un aparato de televisión. En las décadas posteriores se fueron generalizando las transmisiones regulares (1937 en el Reino Unido y Francia o 1956 en España, por poner unos ejemplos) que congregaban a familiares, vecinos/as y amigos/as delante del nuevo aparatito bajo cualquier excusa y, en ocasiones, hasta con el traje de los domingos, que la ocasión de ver a tanto y tanto famoso y famosa en tu salón bien lo merecía. Posteriormente, fue llegando el color, los formatos panorámicos y hasta la Full HD.

Pero lo que quizás contribuyó en mayor medida a transformar nuestro actual mundo, visto con cierta perspectiva, y dentro de esta sucesión de fabulosas y entretenidas innovaciones tecnológicas, es la aparición de las cámaras domésticas de 8mm, a partir de los años 30 (no muy asequibles para el gran público, lo cual se corrigió en 1965 con la aparición del Super-8) y la aparición estelar de las videocámaras y los reproductores de vídeo, que se van generalizando entre las décadas de los setenta y, principalmente, los ochenta.

Unos aparatos todos ellos que posibilitaron (como hizo antes la fotografía, pero ahora con más medios y a lo bestia) la captación más realista posible - con su posterior conservación - de nuestros mejores momentos y los de nuestros seres más queridos. Nos convertimos de golpe en directores/as, productores/as, editores/as, montadores/as, exhibidores/as y lo que hiciese falta con tal de entretener y/o torturar a nuestros allegados con la inmortalización de múltiples vivencias acompañadas de su mayor o de su menor interés.

vídeos virales

Digitalizarse o morir

La digitalización de los procesos, la aparición en el mercado de los smarthphones con cámara y el nacimiento de las redes sociales han puesto a nuestro alcance, ya mucho más recientemente, la posibilidad de crear material audiovisual de calidad, a un coste relativamente bajo, y difundirlo/compartirlo de manera independiente, esto es, a nuestra bola, según nuestros deseos o necesidades, y a través del medio que hemos creado para ello, sin necesidad de intermediarios de la distribución o pagos por exhibición, contado así a groso modo...

Y esto ha sido toda una nueva revolución como aquellas alucinantes transformaciones decimonónicas de las que os hablábamos al principio de este post.

Si atendemos a las principales conclusiones de los últimos estudios anuales de IAB Spain sobre las redes sociales, 9 de cada 10 usuarios Social Media reconocen consumir productos audiovisuales habitualmente y desde sus dispositivos, a lo que hay que sumar la cada vez más veloz implantación de la Smart TV y el muy destacable incremento de consumo de productos en Youtube. ¿Y qué es exactamente lo que consumen estos usuarios/as?

Pues en un 92% contenido de amigos/as o familiares, en un 48% de influencers o personalidades de su gusto o interés, en otro 48% de marcas (hay que tomar buena nota) y en un 31% de medios de comunicación, de los que seguro que esperabais una mejor posición, por citar los principales focos de interés.

En cuanto a los formatos a considerar - dentro del propio formato en sí mismo que es el vídeo – hay y ha habido de todo, como en botica.

Desde la preeminencia inicial de lo panorámico horizontal hasta la cada vez mayor e incansable presencia del formato vertical (panorámico, sí, pero a su manera y totalmente vinculado en sus orígenes a los dispositivos móviles), pasando por el éxito del formato cuadrado de años atrás, antes de la aparición de las stories, de Tik Tok y de los reels, y que puede acabar relegado al baúl de los recuerdos de nuestro pasado en cuanto se materialicen una serie de novedades que nos hacen pensar que hasta Instagram ha dejado de creer ya en el formato cuadrado (vade retro, Meta!).

La apuesta por lo audiovisual

Hacerse un hueco en el competitivo mundo de los contenidos de marca para redes sociales - unas marcas que no solo compiten entre sí, sino que, a su vez, también compiten contra los importantes porcentajes de consumo de los mayores focos de interés y atención de las y los usuarios y de los que os hemos hablado hace un par de párrafos – precisa sí o sí de todo aquel soporte audiovisual que difunda, de la mejor y más atractiva manera posible, nuestros mayores valores como marca (bien sea a través de nuestros productos o bien sea a través de nuestros servicios) aportando valor al usuario/a y potencial consumidor/a.

En todo caso, la mejor prueba de esto último que os estamos contando es que en los más recientes casos de éxito de implementación tanto del bandred content como del marketing más emocional en la práctica del inbound marketing o marketing no intrusivo, el formato audiovisual ha sido el preferente, tanto en la apuesta decidida de las marcas y/o instituciones por su uso y máximo aprovechamiento, como en la preferencia de las y los consumidores a la hora de escoger entre varios y deseados productos de consumo.

Y sí... en esto como en tantas otras cosas, la pandemia lo ha acelerado todo (todavía más).

10 marzo, 2022

¿Cómo hacer campañas con influencers? 3 claves para pymes

En más de una ocasión nuestros clientes han querido profundizar en la cuestión de cómo hacer campañas con influencers. Es un tema sobre el que se ha escrito y publicado mucho pero, si todavía no lo tenéis claro, en este artículo os explicamos: qué es un influencer, como integrarlo en mi estrategia de marketing y por qué es bueno recurrir a ellos. Vamos allá.

Cómo hacer campañas con influencers: ¿Qué es un influencer?

Actualmente el mundo está cambiando la forma de consumir productos y servicios, ya que con el mundo de internet se han iniciado una serie de tendencias dentro del marketing mucho más atractivas y efectivas en muchos casos. Una de ellas es el marketing de influencers.

Los influencers son personas que ejercen algún tipo de influencia sobre grupos de usuarios en el mundo de las redes sociales. Estos pueden llegar a ser un buen instrumento para la publicidad de nuestra empresa y conseguir nuestros objetivos.

Los microinfluencers

Si queremos hacer una campaña con influencers y somos una pyme, la mejor opción será la figura de los microinfluencers. Son personas que tienen una menor cantidad de seguidores pero que han conseguido construir una comunidad fuerte y consolidada en sus redes sociales. En muchas ocasiones, estos microinfluencers tratan temas especializados, por lo que será más fácil encontrar cuál es el idóneo para nuestra campaña.

¿Cómo hacer una campaña efectiva con influencers?

Antes de comenzar a plantear una estrategia con influencers, debemos tener nuestros objetivos claros. Si no sabemos hacia dónde nos dirigimos, la campaña estará destinada al fracaso. Una vez que tenemos bien definida la campaña, podemos empezar a pensar en contratar a un influencer. Estos son algunos pasos clave que debes seguir:

Realizar un estudio sobre el influencer

En no pocas ocasiones las empresas se fijan únicamente en los megainfluencers con millones de seguidores y no se interesan por su comunidad de seguidores, su historia en las redes sociales, … Esto ha llevado al fracaso de muchas campañas e incluso al desprestigio de la marca, como el anuncio realizado en 2018 por la marca Hersheys en México. En él, varias influencers reparten chocolatinas de la marca entre personas vulnerables de la calle, un gesto muy criticado por seguidores de la marca y por no seguidores.

Mira aquí el vídeo de la campaña

Realizar un estudio sobre su comunidad

Debemos tener claro a quién está dirigido nuestro producto o servicio y comprobar que este público objetivo es el mismo que la comunidad del influencer que queremos contratar. Es fundamental, sobre todo en los microinfluencers, ya que, si los dos targets no son compatibles, seguramente ni aumentemos las ventas ni aumentemos nuestra comunidad.

Realizar un seguimiento sobre su trabajo

Una vez que ya tenemos a nuestro influencer y se ha establecido una colaboración, debemos realizar un seguimiento sobre cómo está funcionando la estrategia, teniendo en cuenta el alcance de las publicaciones, la respuesta de la comunidad a las acciones que está realizando, validar el contenido que publica sobre nuestra marca, etc.

¿Por qué contar con influencers en tus campañas?

Los beneficios que una pyme puede llegar a obtener con este tipo de campañas son múltiples. Además de la posibilidad de recuperar la inversión de la campaña y aumentar los ingresos, existen otra serie de factores que seguramente posicionen mejor a la empresa que en un principio. Algunos de ellos son:

  • Aumento del prestigio de la empresa y de su reputación en el mercado.
  • Crecimiento de la identidad de marca en redes sociales.
  • Construir una comunidad de seguidores propia.
  • Crecimiento de críticas y feedbacks positivos sobre tu trabajo.
  • Aumento del tráfico web o hacia una landing page.
  • Posible crecimiento de la empresa hacia nuevos mercados no planteados en una estrategia previa.
  • Aumentar nuestro público objetivo hacia generaciones más tecnológicas con una importante presencia en redes sociales.
  • Establecer relaciones contractuales a largo plazo con el influencer.

De este modo, la capacidad de generar beneficio para nuestra empresa que tiene realizar campañas con influencers es bastante importante, siempre y cuando se tengan claros los puntos mencionados anteriormente.

¿Necesitas más información sobre cómo hacer campañas con influencers? Contacta con nosotros y te ayudaremos.

23 febrero, 2022

Aprende a gestionar tus redes sociales: 10 claves para pymes

Aprender a gestionar tus redes sociales de empresa marcará un antes y un después en el posible éxito de tu empresa, según la estrategia que utilices, podrás aumentar  el interés de las personas en tu producto o servicio, por lo que te ofrecemos nuestra guía definitiva con 10 claves para gestionar las RRSS de tu pyme.

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Facebook, una de las redes sociales para gestionar tu empresa

Lo más importante para gestionar tus redes sociales: tu marca y su personalidad

Una “marca” es una señal que nos permite identificar o diferenciar algo. Es lo que hace que tu producto, servicio o empresa tenga una identidad propia. Algunos referentes en este ámbito podrían ser Coca Cola, Apple, Google o Disney… Todos ellos son más que un logotipo o un eslogan; son sus valores, sus mensajes, su trato al público y su exclusividad, porque antes de vendernos sus productos, nos venden su personalidad como marca y, es por ello, que se diferencian del resto.

Estas son dos claves que debes asegurarte de tener bien definidas antes de empezar con a gestionar tus redes sociales:

  • Valores de marca: es lo que nos hace ser quienes somos y cumplir con las necesidades de nuestros usuarios.
  • Personalidad de marca: nos ayuda a proyectar el significado de los valores y a alimentar lo que somos visual y verbalmente.

Definición del público objetivo

Al gestionar tus redes sociales, tu contenido va dirigido a la comunidad que quieres crear, a esas personas que apoyarán tu marca y que se sentirán parte de ella.

Para crear publicaciones que generen interés y creen vínculos, primero debes saber qué tipo de intereses tiene ese público del que hablamos. Debes de conocerlos casi tan bien como te conoces a ti mismo.

Definir al cliente ideal requiere que te hagas algunas preguntas:

¿Cómo piensa esa persona?, ¿Cuáles son sus intereses?, ¿Tiene pareja?, ¿Tiene hijos?, ¿Cuál es su película favorita?, ¿Qué revistas o periódicos lee?, ¿Qué redes sociales utiliza? ¿Cuánto tiempo? ¿Con qué fin?...

Tu cliente ideal será el principal público al que dirijas tu contenido, pero independientemente de ello, debes definir un rango de edad, género y gustos del público general que apoya tu proyecto.

Estudio de la competencia

Saber si tus competidores están presentes en redes sociales es uno de los pasos más importantes, conocer sus estrategias, acciones y si son efectivas o no. Esto no quiere decir que utilizaremos sus mismos protocolos ni que los copiaremos, pero sí nos dará una visión de cómo está el mercado en nuestro ámbito.

Para analizar esto, puedes hacerte las siguientes preguntas:

  • ¿En qué redes sociales están presentes?
  • ¿Cómo interactúan con sus clientes?
  • ¿Qué tipo de contenido crean?

Búsqueda de referencias

No tengas miedo a buscar inspiración en otros perfiles y cuentas de redes sociales. Vivimos en un mundo lleno de marcas, productos y publicidad, por lo que todo lo que hacemos puede surgir de cosas que hemos visto o que nos han inspirado para llegar a la idea final.

Un consejo que funciona muy bien es que consumas el contenido de tu competencia y también de otras empresas que, aunque no hagan lo mismo que tú, sirvan de inspiración en sus estrategias.

Elección de los medios

Tener redes sociales puede favorecer y aumentar tus ventas hasta un 50%, pero la pregunta que nos hacemos al inicio es ¿en qué RRSS invierto mi tiempo? La respuesta puede variar, pero lo más recomendable es, nuevamente, estudiar en qué RRSS se encuentra tu competencia y por qué.

Podríamos estar presentes en algunas de las mismas, o por lo contrario, aprovechar su ausencia en otras para alcanzar un nuevo terreno.

Dependiendo de los valores de tu marca y del público objetivo podrás tener pistas de qué medios son los más convenientes para tener un buen alcance. Actualmente, las redes sociales más utilizadas son: Facebook, Instagram, Twitter, LinkdIn, Pinterest, TikTok y Twitch. Pero, todo dependerá del tiempo que puedas invertir, de los gustos de tu público y de lo que consideres más conveniente según tus campañas.

GESTIONAR REDES SOCIALES: 10 CLAVES PARA PYMES

Redes Sociales que te ayudarán a optimizar las ventas

El diseño, la estética y su significado

Ofrecer un diseño llamativo y profesional en tus redes sociales es muy importante; que se note que hay una estrategia y una planificación previa para el feed y no contenido aleatorio y desorganizado. Los colores que utilices son esenciales, debes definir la paleta de colores del
contenido que publicas y definir el por qué de cada cosa, hacer que cada decisión esté justificada según la imagen de marca que quieres proyectar.

Hay diferentes formas de organizar el feed:

  • Feed horizontal: organizar el diseño del contenido de forma horizontal, que las tres imágenes que se ven en cada fila del feed tengan una relación.
  • Feed vertical: es el diseño del contenido por columnas. Cada una de ellas tiene una relación verticalmente.
  • Feed de colores: consiste en organizar el feed utilizando siempre los mismos colores.
  • Feed tablero de ajedrez: se trata de organizar las publicaciones como un tablero de ajedrez, se va alternando una publicación de cada estilo hasta conseguir este diseño.
  • Feed con marcos: cada publicación lleva un marco de color, puede ser uno de la paleta de colores seleccionada o el color representativo de la marca.
  • Feed con imágenes compuestas: el feed compuesto consiste en publicar lo que sería una misma imagen, pero dividida en varios post, viéndose el contenido total desde la página principal.
  • Feed puzzle: este tipo de feed es muy interactivo y genera curiosidad. Consiste en crear elementos entre varias de las publicaciones y que, desde fuera, tengan relación las unas con las otras.

Calendario de planificación

Tener un calendario de planificación es esencial, ya que te ayudará a plasmar las necesidades que debes cubrir y, también, las fechas y horas en que debes realizar cada tarea. Lo más recomendable es que organices los días en que crearás contenido y los días en que lo publicarás con tiempo de antelación, para evitar tener inconvenientes a contratiempo.

Un gran método es definir qué se quiere conseguir con cada publicación, por ejemplo: conectar con los usuarios, remarcar valores, celebrar una fecha especial, ofrecer una novedad, crear una necesidad de compra… y elegir un día o varios de la semana para cada objetivo. Al tener clasificado el por qué de cada post, podrás analizar si estás consiguiendo cumplir con los objetivos y, si no es así, modificar la estrategia.

Creación de contenido

En el momento de crear contenido debes tener en cuenta:

  • El tono y el mensaje: deben ir de acuerdo al público que te sigue para poder definir si el lenguaje es más profesional, juvenil o informal…
  • La plataforma: dependiendo de la red social en la que vayas a generar contenido, elegirás la extensión del mensaje, el tono y la constancia con la que publicarás.
  • Los horarios: hay diferentes opiniones en cuanto a la hora en la que se debe publicar. Lo más correcto es ver siempre las estadísticas de cada red social y conocer en qué momentos del día están conectados tus seguidores. Otra estrategia es publicar en horarios en las que hay menos usuarios conectados, por ejemplo en las madrugadas, ya que al no haber tanto contenido en las plataformas, el tuyo será de los primeros en aparecer.
  • Interacción: intenta, ante todo, seguir la personalidad de la marca; mostrar cercanía si cumple con esa personalidad y mantener contacto con los seguidores que escriben y apoyan el contenido.

Estudio y seguimiento

Conocer las estadísticas y los datos de evolución de la estrategia que utilizamos es esencial, porque nos acerca más a la información importante que debemos tener en cuenta: ¿Nuestros seguidores están interactuando con el contenido?, ¿Qué público está llegando a nuestra cuenta?, ¿Hemos aumentado o disminuido el engagement?

Estas son tan solo algunas de las preguntas que nos resuelven las estadísticas. En base al seguimiento que llevemos, modificaremos nuestra estrategia o seguiremos adelante con ella.

Herramientas para gestionar tus redes sociales

Te recomendamos algunas herramientas que podrían ser tus aliados en todo el proceso de gestión de redes:

  • Kit de Adobe Creative: para el diseño de las publicaciones, edición y creación de contenido siempre habrá una herramienta de Adobe que nos será útil, como por ejemplo Illustrator, Photoshop, After Effects…
Adobe.

Adobe Creative.

  • Canva: una herramienta complementaria para crear contenido con una interfaz más sencilla e intuitiva. Permite crear publicaciones a base de plantillas modificables o desde cero; también, ofrece un calendario de publicaciones.
Canva. Herramienta de diseño web

Canva, la herramienta de diseño web.

  • Facebook Ads: es una plataforma de anuncios que patrocina la propia red social. Tiene mucho potencial para el marketing online y permite crear campañas con diferentes presupuestos. Algunas de sus ventajas son la capacidad de integración, viralidad y análisis que ofrece.
Facebook.

Facebook, de las mejores herramientas para gestionar anuncios en redes sociales.

  • Not Just Analytics: es una herramienta online que te permite analizar los datos de cuentas de Instagram o TikTok, para conocer con exactitud cuántos seguidores tienen, cuánto publican y su engagement rate.

Analisis de redes sociales

  • Social Blade: el sitio web que te permite rastrear diferentes plataformas. Trabaja mayormente rastreando YouTube, pero también realiza análisis de Instagram, Twitch, Facebook, Twitter...

15 febrero, 2022

5 ejemplos de branded content que debes conocer

¿Cómo generar branded content?

El branded content es la manera que tienen las empresas de llegar a su target de una manera más creativa y menos intrusiva, en un contexto donde la publicidad directa puede provocar rechazo y conseguir el efecto contrario al que deseamos.

Por ello, existen varias maneras de conseguir una buena relación entre empresa y usuario:

El Storytelling

Crear una buena historia es el ingrediente fundamental para generar recuerdo en el consumidor. Si este conecta con la narración, se genera una relación de empatía, lo que facilita que el relato perdure más tiempo en la memoria del usuario. De este modo, conseguimos transmitir los valores de la marca de forma efectiva y cumplir con los objetivos planteados.

Transmitir un mensaje que represente a la marca

El “Brand messaging” reúne todos aquellos aspectos que representan la personalidad de una marca. Para ello, debemos tener claro hacia qué público nos dirigimos, cuál es la identidad de nuestra empresa y el mercado en el que nos movemos, ya que nuestro objetivo es ofrecer un valor diferente al de nuestra competencia.

Tono acorde con tu público objetivo

La forma en la que nos dirigimos a nuestro target es fundamental a la hora de conseguir su fidelización. Debemos tener en cuenta el rango de edad en el que se mueve para establecer un tono que le resulte familiar y cercano, ya que no utilizaremos el mismo lenguaje para empatizar con adolescentes que para conversar con adultos.

Diversos canales de difusión

Centrarnos en un único canal de comunicación puede ser perjudicial a la hora de expandir nuestro mensaje. Si queremos generar engagement, lo más probable es que debamos ampliar nuestras estrategias a más de un medio de difusión. Este último aspecto también está relacionado con el target. Por ejemplo, las redes sociales serán un buen canal de difusión para gente joven y los medios offline para personas mayores.

El efecto “bola de nieve”

Si bien conocemos el efecto “bola de nieve” en el mundo de las finanzas como un concepto negativo, este también puede aplicarse en sentido positivo dentro del branded content. El hecho de que esta técnica no sea invasiva, permite que los usuarios empaticen con la marca de manera voluntaria y que se conviertan en difusores de nuestro proyecto mediante el “boca a boca”, aumentando así nuestro número de seguidores.

 

Ejemplos de Branded Content

cruzcampo

“Con mucho acento” de Cruzcampo

Uno de los ejemplos de mayor éxito dentro del branded content del pasado 2021 tiene como protagonista a “La Faraona”. La empresa sevillana, Cruzcampo, defiende sus orígenes, su acento y la tradición cervecera, que mantienen viva desde 1904, y qué mejor forma de reivindicar sus valores que a través de una de las figuras más relevantes de la historia de Andalucía, Lola Flores, empleando técnicas de postproducción de última generación.

Turismo_Coruña

“Turismo de A Coruña” de The Picnic

Este proyecto se trata de una simbiosis entre una estrategia en redes sociales y publicidad online para crear una comunidad digital donde se valoren todos los elementos que enriquecen al sector del turismo en A Coruña. Las bases de este proyecto se fundamentan en promocionar la esencia de la ciudad a través de contenidos y grafismos más actualizados.

Iberia

“El viaje más largo” de Iberia

El branded content de este spot es el claro ejemplo de cómo las emociones son fundamentales a la hora de generar engagement. Iberia resalta sus valores de marca a través de los jugadores olímpicos, destacando su fortaleza, constancia y ganas de superarse. De este modo, iguala el trabajo incansable de los deportistas al de su empresa.

LegoMovie

“The Lego Movie” de Lego

Hacer realidad los sueños de los usuarios también es una forma de conseguir un buen branded content, y es lo que ha hecho Lego. Crear una película con la que muchos fantaseaban, alejándose de spots más convencionales, no sólo es una manera de conectar con el público, sino que es una manera de revalorizar la marca y, en consecuencia, aumentar las ventas de legos.

cruzcampo

“Un día con los Javis” de Samsung

Este mini documental, producido por Kill Draper, muestra cómo es el día de Javier Ambrossi y Javier Calvo, “Los Javis”, en una jornada llena de trabajo. Durante todo el vídeo utilizan productos de la marca Samsung, mostrando todos los servicios que la marca nos puede ofrecer a los usuarios más digitales para que nuestro día a día sea más fácil.

 

 

21 diciembre, 2021

Influencers, publicidad y otras formas de comunicar

Gastronomía, moda, belleza, deporte, viajes, salud, motor, videojuegos… Están ahí, dándolo todo por una marca, asegurando que es genial, que no te la puedes perder, que debes hacer esto o que debes comprar lo otro, o que lo debes hacer todo a la vez. Son las y los influencers, esos seres analógicos transformados en soporte publicitario hasta la extenuación, en no pocos casos, disponibles los 365 días (y sus noches) del año.

Influencers y publicidad: personality-transfer 

En principio, el fenómeno no entraña ninguna novedad, ya que tener un rostro popular siempre ha facilitado su acceso al mercado publicitario, y por ello, las marcas han sido históricamente proclives a explotar el conocimiento y reconocimiento de las figuras públicas, o celebrities, surgidas del mundo del cine, televisión, deporte o sociedad (léase papel couché), en general con bastante fortuna, y es una práctica con su propia denominación: personality-transfer, esto es, transferir la imagen de un personaje determinado al producto en cuestión.

Desde aquel Jesús Puente que nos cantaba las alabanzas del atún Calvo - Claro! -, hasta la señora Isabel Presley sirviendo bombones Ferrero Rocher a sus glamourosos invitados, pasando por Imanol Arias, el bonito del norte de las conservas Isabel, Luis del Olmo y Plácido Domingo con su Kas de toda la vida, Carmen Sevilla y sus televisores Philiphs - Tengo dos televisores que en el mundo no hay mejores -, o el doctor Ramón Sánchez-Ocaña anunciando la deuda desgravable del Ministerio de Hacienda en el olvidable año 1982, quien ha podido no se ha resistido a disfrutar de esos ingresos extra generados por el mundo publicitario. Si hasta Silvester Stallone anunció Sopas Knorr!

Pero escarbando bien, en el caso de las y los influencers sí que surge una importante novedad, ya que estas nuevas celebrities de las que os hablamos son personas que se han hecho famosas – en sus inicios, de manera exclusiva - a través de internet y que, por tanto, cuentan con unas abultadas comunidades de seguidores en las principales redes sociales que los consideran líderes de opinión, expertos en diferentes materias, y a los que están dispuestas a seguir para compartir sus mensajes. En definitiva, su popularidad offline proviene de su popularidad online, y no al revés. 

Por tanto, debemos considerar el denominado marketing de influencers como una forma de marketing exclusiva de las redes sociales en la que se contrata a personas que tienen influencia sobre las y los compradores potenciales para que recomienden productos o realicen emplazamientos publicitarios. Y esos propios compradores y compradoras convertidos ahora en altavoces, acaban, en cierto sentido, actuando como pequeños, casi microscópicos, pero valiosos influencers, ya que cuentan con una comunidad donde impera el beneficio de la verosimilitud, algo que no ocurre siempre con todas esas comunidades de cifras absolutamente astronómicas y que han sido puestas en duda en cuanto a su procedencia orgánica en no pocas ocasiones.

Microinfluencers

Y así llegamos a las y los microinfluencers, esto es, pequeñas personalidades con un número de seguidores muchísimo más reducido que el de las grandes celebridades digitales, pero mucho más concentrado en cuanto a intereses y geolocalización. Y mucho ojo con ellos/as, porque, según un informe de Binfluencer, su tasa de interacción – calculada sumando likes y comentarios, dividiendo esa cifra entre el número de followers y multiplicando el resultado por 100 - prácticamente duplica a las de los influencers que se encuentran entre los 25.000 seguidores/as y las comunidades de cifras millonarias. De hecho, las agencias consideran más que recomendable estudiar la inclusión de un cierto número de microinfluencers a la hora de lanzar campañas que deseen explotar los valores de una forma de publicidad que resulta, de inicio, mucho menos intrusiva de lo que es habitual en el marketing más tradicional.

Sea lo que sea, tanto los grandes como los pequeños influencers están en la lupa de los reguladores publicitarios. De hecho, desde enero de este mismo año 2021, los creadores de contenido digital deben incluir en sus publicaciones un mensaje que deje claro que ese contenido concreto es publicitario y, por lo tanto, está recibiendo algún tipo de remuneración a cambio por promocionarlo. Esta obligación, no estando todo lo consolidada que debería, supone un alto peligro para una forma de promocionar marcas y productos que cuenta, como principal valor, el de una cierta simulación de espontaneidad y de verosimilitud en la transmisión de ese mensaje. 

De una forma u otra, la aparición de estos nuevos “sujetos publicitarios” se tiende a poner en relación con los 15 minutos de fama que Andy Warhol pronosticó que disfrutaríamos en el futuro, y a nivel mundial, todas y todos.  Porque lo cierto, y no nos engañemos con esto, es que la aparición de los influencers ha democratizado el concepto de celebridad, también a nivel mundial, y eso supone un cambio de vital importancia a la hora de construir nuestra relación entre prescriptor/a, marca, producto, cliente potencial y consumidor/a final. 

Que luego está el uso publicitario de youtubers y gamers, por supuesto. Pero ya hablaremos de ello en otro artículo y en otro año….

18 noviembre, 2021

La bidireccionalidad: el quid pro quo y la comunicación digital

Una de las locuciones latinas de uso común aún hoy en día es quid pro quo, una bonita expresión que los romanos – qué hicieron por nosotros los romanos – usaban para indicar “algo por algo” o “algo a cambio de algo”, lo cual podemos entender bien como un proceso de sustitución o bien como un intercambio más o menos ventajoso para diferentes partes.

Dentro del marketing digital u online, o sea, dentro de todo aquello que engloba acciones y/o estrategias publicitarias o comerciales que se ejecutan en los medios y canales o plataformas de internet, existen renovados quid pro quo, ahora en forma de locuciones anglosajonas, el nuevo imperio terminológico (o la nueva dictadura), como el Link Exchange, o intercambio de enlaces entre blogs y webs, o las estrategias B2B (business to business), que ocupan desde la posición de un mercado mayorista con un portal de venta directa a proveedores hasta ese otro portal que pone en contacto a fabricantes o a empresas que prestan servicios con sus potenciales clientes, por poner un par de ejemplos bastante conocidos.

En cuanto a lo que se refiere al entorno concreto de las redes sociales en su parte más profesionalizada, el día a día estandarizado, el dictado de necesidades y peticiones de los clientes o las diferentes tareas complementarias que debemos desarrollar, hacen que nos olvidemos muchas veces del “para quién” estamos publicando realmente.

Comunicación digital y bidireccionalidad

¿Para quién redacta, para el cliente que le contrata o para el público, esto es, los potenciales clientes de quien confía a un profesional esa comunicación en entorno digital? ¿O para todos estos actores? Esto hay que tenerlo muy claro antes de ponerse a publicar. Lo contrario es perder el tiempo.

Si bien es cierto que no pocas marcas, así como perfiles de redes sociales exitosos (vinculados a la música, al cine, deporte, gastronomía o viajes, por ejemplo) expresan su comunicación de manera absolutamente unidireccional, también es cierto que existen ejemplos de lo contrario.

Dedicar un tiempo a dar las gracias por unas amables palabras, a atender una queja o sugestión, a poner en valor lo que hacen/comparten los demás, a trabajar, en definitiva, nuestra red social on de una manera más cercana y humana, así como hacemos en nuestros entornos off, significa también trabajar por nuestro conocimiento, reconocimiento y reputación, porque la gente, las personas, busca/buscamos y desea/deseamos también sus/nuestras cuotas de cariño y/o aceptación. La comunidad, nuestra comunidad, respira y ansía una relación muchísimo más cercana con las marcas o con sus perfiles admirados.

A nuestro modo de ver y trabajar, y en lo que se refiere al caso concreto de la comunicación digital de las marcas, la persistencia en la implementación de una comunicación 1.0 en canales que, precisamente, hacen bandera del contacto y la bidireccionalidad, esto es, de la comunicación 2.0, como son las redes sociales, es como elegir una furgoneta para competir en rallys o como adquirir un modelo deportivo para repartir paquetería. Es una estrategia equivocada, cuando no absurda, ya que el silencio comunicativo de las marcas es a la reputación de las mismas lo que el silencio administrativo es a la reputación de la propia administración, un agujero negro de emociones, dudas y sinsabores.

Como decíamos al principio de este artículo, pero de otra manera, las exigencias propias de la comunicación profesionalizada, así como aquellas otras marcadas por el devenir cuantificado y cuantificable (en ventas) de las expectativas de los clientes, hacen que olvidemos, y no pocas veces, que tratamos en un entorno formado y conformado por personas, un entorno del que participamos, bien sea en nuestra representación o en la de las marcas que nos eligen para actuar en su nombre, y en el que nunca debemos acabar siendo absorbidos por la extrema voracidad de la cultura bot. O eso es lo que pensamos e intentamos implementar desde Pic Nic en nuestro día a día.

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